Para más intriga esperaron a la noche siguiente para que eligiera la carta que decidiría mi destino. Si salía la reina de corazones, podría elegir mi propia salvación. Sino dependía de un grupo de mafiosos sin corazón. Probabilidad de una entre 52. Alentador...
Con resignación, barajeé la carta, mientras tarareaba “Always look at the bright side of life” y mostré la carta con preocupación al falso cumpleañero... “As de picas, ¿quién es el as de picas?” 
Un hombre de aspecto oriental levantó la mano. Mi visión estaba nublada de los nervios y yo no podía distinguir bien que pasaba.
MI HIPÓTESIS OPTIMISTA. Sería compadecida por un Kazajo o de alguna ex república de la URSS cercana a China, conocidos por su amable corazón.
MI HIPÓTESIS PESIMISTA. Sería torturada por un cruel Yakuza japonés.
LA CRUDA REALIDAD. Era un colgado que eligió llevarme a cenar comida basura ¡Maldición!

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